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J.P. Morgan: iluminando el futuro de América y el mundo

Nelson PeraltaBy Nelson Peralta 3 meses ago
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Cuando John Pierpont, o J.P., era un niño, Junius, su multimillonario padre, le dio a cargar un millón de dólares en efectivo para que supiese lo que se sentía y luego se los quitó diciéndole que aprendiera a ganárselos.

Quizás sea una de las lecciones de vida más importantes en cuanto esfuerzo se trata, y si fue real, ahora sabemos por qué J.P. Morgan llegó a ser uno de los hombres más adinerados del mundo.

Primeros años

J.P. Morgan escapó del servicio militar durante la Guerra Civil pagando trescientos dólares a un sustituto que fuera a luchar por él, aunque no desaprovechó el conflicto. Hizo negocios con fusiles; compró cinco mil a tres dólares con cinco centavos cada uno y los vendió luego a veinte dólares. La mayoría de estos fusiles eran de cuestionable calidad y, más adelante, una comisión del Congreso se dio cuenta, pero el juez federal asignado para el caso sostuvo un acuerdo con Morgan y éste fue exonerado de todo cargo.

Foto: J.P. Morgan hacia finales del siglo XIX.

Dominado por su padre toda su juventud y prácticamente toda su adultez, J.P. decidió ignorar por primera vez esas lecciones de negocios cuando cumplió los cuarenta años, porque quiso que lo recordaran como un industrialista, así como Rockefeller en el petróleo, y Carnegie en el acero.

Al igual que el fuego y la rueda, la luz eléctrica revolucionaría a la humanidad y Morgan lo creía, sobre todo porque podía hacerlo muy rico y, lo más importante, más rico que sus rivales.

Contrató a Thomas Alva Edison, un chico de telégrafos que se volvió famoso por inventar la bombilla, para instalar electricidad en su mansión de la Quinta Avenida de Manhattan. La casa de Morgan, donde se instaló un pequeño generador de corriente continua que alimentó cuatrocientas bombillas, se convirtió en la primera casa del mundo en ser iluminada por electricidad.

Foto: Thomas A. Edison en 1878.

Aunque el padre de J.P. creía que sería una moda pasajera, la luz eléctrica se convirtió en una necesidad para la élite de entonces. En contra del consejo de su padre, J.P. invirtió todo su dinero en la compañía de Edison (Edison General Electric Company), la cual construyó la primera central eléctrica del mundo que iluminó a la mitad de Manhattan. Cada hogar y negocio iluminado eléctricamente era un cliente perdido para Rockefeller, quien suministraba queroseno para lámparas de aceite, de modo que éste último comenzó una campaña de terror contra la electricidad, usando historias de grandes incendios producidos por explosiones de bombillas.

Foto: Nikola Tesla a la edad de 23 años.

Un aprendiz de Thomas Edison, Nikola Tesla, de origen serbio, creó por su parte la corriente alterna, pero Edison creía que su alto voltaje era más peligroso con respecto al de la corriente continua. Al ver que Edison no le prestaba atención, Tesla decidió renunciar a Edison General Electric Company y buscar un inversionista propio, que terminó siendo el empresario e ingeniero George Westinghouse, con quien fundó Westinghouse.

Para refutar que la corriente alterna fuera peligrosa, Tesla organizó espectáculos escenográficos en los que hacía que la electricidad pasara a través de su cuerpo; estos eran tan alucinantes que los pedidos de centrales de corriente alterna a Westinghouse Electric aumentaron y, al ver esto, J.P. le pidió a Edison que hiciera lo posible por desacreditar a Tesla.

Foto: Ilustración de uno de los espectáculos de Nikola Tesla realizado alrededor de 1891.

Después de publicar varios artículos sobre lo peligrosa que era la corriente alterna, Thomas mandó a uno de sus discípulos, Harold P. Brown, a crear una silla eléctrica, la famosa máquina para la ejecución de reclusos condenados a la pena capital. La primera ejecución, a la cual asistió la prensa, salió muy mal, pues en vez de matar al recluso rápidamente, lo asó lenta y dolorosamente, provocando la exaltación negativa de los que vieron el bochornoso acto. Esto resultó en una mala publicidad para Edison y no para Tesla, como se había planeado al principio.

General Electric

En 1890, el padre de J.P., quien le había prohibido ligar el nombre de la familia a la electricidad por el horrible hecho de la silla eléctrica, murió en un accidente de carruaje. J.P. cuadriplicó su fortuna con la herencia y además pasaron a su control todos los negocios ferroviarios de la familia Morgan.

Foto: Panorámica de la ciudad de Chicago en 1893 durante la Exposición Universal.

En ese mismo momento, el contrato de la Central Eléctrica de las Cataratas del Niágara se abrió a licitación, lo que garantizaría el negocio de iluminación en todo el noreste de los Estados Unidos a quien lo obtuviera. Las únicas dos opciones reales eran Edison General Electric Company y Westinghouse Electric, por lo que Morgan, para asegurarse el negocio, atacó varias veces a Westinghouse en Wall Street utilizando sus influencias y lo llevó al borde de la bancarrota. Pero, en 1897, Tesla renunció a sus cobros de regalías por sus patentes para ayudar a Westinghouse Electric a atraer inversionistas, lo cual resultó.

General Electric se convirtió en una de las corporaciones más poderosas del mundo

En ese contexto, se celebró la Exposición Universal de 1893 en Chicago, y los organizadores querían que todo el evento estuviese iluminado con bombillas eléctricas, por lo que pidieron a Edison General Electric Company que colocara doscientas mil bombillas. No obstante, Westinghouse Electric ofreció un precio más económico por la misma cantidad de bombillas y eso tumbó el negocio de Morgan, permitiendo que Tesla exhibiera sus generadores de corriente alterna en aquel magnífico espectáculo, y que a la larga el contrato de la central eléctrica del Niágara fuera obtenido por Westinghouse Electric.

Foto: Logo de General Electric que vio la luz por primera vez en 1890 y, aunque se le han hecho algunas modificaciones, su esencia ha permanecido intacta hasta la actualidad.

Morgan amenazó a Westinghouse con denunciarlo por infracción de patentes, sabiendo que George no podía permitirse el lujo de pelear un largo y costoso pleito con él. Westinghouse accedió a devolver los beneficios de las patentes a Tesla y eso significó un duro golpe para Westinghouse Electric, la cual dejó de representar un estorbo.

Foto: Talleres de General Electric en Schenectady, Nueva York

Dándose cuenta de que erró al colaborar con Edison, J.P. también lo sacó del juego comprando sus acciones de Edison General Electric Company y le cambió el nombre a la compañía a General Electric. Desde entonces, sin Edison y Westinghouse, General Electric se convirtió en una de las corporaciones más poderosas del mundo, imponiendo así la corriente alterna de Tesla como el estándar eléctrico que aún hoy perdura.

J.P. Morgan se había convertido entonces en uno de los hombres más acaudalados del mundo, junto con Rockefeller y Carnegie, pues dirigía el mayor banco de inversión de los Estados Unidos y se había consolidado tanto en los sectores de la electricidad como en el ferroviario.

El explotador mercantilista

El proceso de creación de un monopolio a través de la eliminación de la competencia y la maximización de las ganancias con la explotación al máximo de la fuerza laboral y la reducción de sus salarios, fue lo que marcó el estilo empresarial de J.P. Morgan. Aunque en general, en el Estados Unidos de entonces, al mismo tiempo que los beneficios se dispararon, las condiciones de trabajo también se hundieron. Los salarios se redujeron de tal manera que el trabajador promedio ganaba apenas un dólar al día y más del noventa por ciento de los ciudadanos del país sobrevivían con menos de cien dólares al mes. Asimismo, las horas de trabajo y los accidentes laborales aumentaron; en un solo año, más hombres murieron dentro fábricas que durante la Batalla de Gettysburg.

Foto: J.P. Morgan en medio de un escándalo en que insultaba a quienes le fotografiaban; a él no le gustaba porque sufría de Rosácea, una enfermedad que provoca el enrojecimiento de la cara y el crecimiento de tumoraciones celulíticas en la nariz.

Foto: Retrato de William McKinley por August Benziger. No se conoce su fecha exacta pero puede datar de 1896.

Los monopolios, cárteles y “trusts” dominaban la vida cotidiana estadounidense y el disgusto popular por tales fenómenos condujo a la escalada de políticos populistas como el demócrata Williams Jennings Bryan. Él prometió poner fin a los excesos de los “Robber Barons” (Barones Ladrones), como los denominó entonces, lo que hizo que Morgan, Carnegie y Rockefeller, dejaran a un lado sus rivalidades para luchar juntos contra él, financiando la campaña presidencial de William McKinley.

Bryan atravesó el país de costa a costa en su primera gira de prensa, con la cual dio más de quinientos discursos. Sin embargo, no pudo competir contra las tácticas de McKinley y los “Robber Barons”, que amenazaban a sus trabajadores con despedirlos si no votaban por él. McKinley ganó las Elecciones de 1896 y su primera movida fue deshacerse de la normativa antimonopolio que era potestad del ejecutivo.

Foto: Fundición de acero perteneciente a la Carnegie Steel Company en Illinois, foto del año 1941 tomada por Alfred T. Palmer.

En ese mismo contexto, Carnegie vendió Carnegie Steel Company a Morgan por cuatrocientos ochenta millones de dólares, lo que hoy equivale a cuatro mil millones de dólares. Para 1901 (fecha de la negociación), esta cantidad representaba incluso más que todo el presupuesto del gobierno federal de Estados Unidos, lo que significó para Carnegie la mayor fortuna privada que el mundo haya visto jamás, y lo que significó para J.P. Morgan el control absoluto sobre el negocio del acero.

Pero el poder económico de Morgan llamó la atención del comisionado de la policía de la ciudad de Nueva York, convertido en político, Theodore Roosevelt, nacido en una familia rica y que entró en la vida pública después su cambio de imagen a hombre de pueblo. Él, como Gobernador de Nueva York, tomó medidas drásticas contra los abusos de las grandes empresas, y los Robber Barons esperaron a que llegara a la vicepresidencia para silenciarlo. No obstante, sus planes se frustraron cuando, en 1901, el presidente McKinley fue asesinado.

Foto: Caricatura burlesca de J.P. Morgan remando un bote junto a la figura del Tío Sam, en representación de su control político. Salió por primera vez en la revista Puck.

Roosevelt se convirtió de inmediato en presidente de los Estados Unidos y eso enfureció a Morgan, que lo comenzó a ver como otro rival de negocios a ser superado, o comprado. No obstante, Roosevelt usó su maquinaria gobiernista, que era muy popular, para desafiarlo. Demandó a su consorcio ferroviario por ser un monopolio y ganó el caso ante la Corte Suprema.

Foto: Daguerrotipo de J.P. Morgan en 1903.

Sin desanimarse, Morgan invirtió en el nuevo proyecto del Canal de Panamá, que aspiraba unir el Atlántico con el Pacífico. Actuó como intermediario para el gobierno y los inversionistas recaudando más de cuarenta millones de dólares (hoy aproximadamente setenta billones) tan sólo al inicio. Más de setenta y cinco mil trabajadores dispusieron su mano de obra para someterse al brutal calor de Panamá y así excavar un canal largo de cincuenta y un millas de distancia. Pero en 1913, un año antes de que éste se completara, Morgan murió a la edad de setenta y cinco años. La Bolsa de Wall Street se apagó durante 2 horas en su memoria, lo cual era un honor normalmente reservado para los presidentes que morían.

Frases célebres de J.P. Morgan

  • “No debo nada al público”.
  • “Lo primero es el carácter antes que el dinero o que cualquier otra cosa. El dinero no puede comprarlo (…)”.
  • “Si tiene que preguntar el precio, es que no se lo puede permitir”.
Referencias
Imagen de cabecera: J.P. Morgan fotografiado en 1913 por Edward N. Jackson en la ciudad de Nueva York.
Con información de: Wikipedia: J.P. Morgan, General Electric, Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Guerra de las corrientes, Silla Eléctrica | Wikiquote | Biography | History | “Gigantes de la industria”, serie original de History Channel.
Category:
  Grandes magnates de la historia

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